Viajar solo

A veces tenemos miedo a estar solos, no estamos hecho para vivir sin compañía, sin que nadie nos hable, nos acaricie, nos pregunte como ha ido el día, incluso a veces cuando nos sentimos solo escribimos a alguien para saber que esta allí, que le tenemos de apoyo. Sin embargo cuando viajas solo empiezas a descubrirte a ti mismo por dentro, tienes tanto tiempo que las prisas se van, y el tiempo ya no importa, a veces toca coger autobuses de 27 horas (ni loco cogería un bus que dure más de 30 minutos en Barcelona) y entonces simplemente divagas, divagas por tu pensamiento, por tu memoria, por tu vida, divagas por tus miedos y aprendes a jugar con ellos, a usarlos en tu favor y una vez en ese punto, ya tienes el control de todo lo que pasa a tu alrededor…